Carta abierta de José Damián, hermano de Alexia González-Barros, a Javier Fesser, director de la película “Camino”

“Le ruego que deje de maltratarnos”

Soy hermano de Alexia González-Barros, la protagonista inequívoca de su última película. Ante la proximidad de su estreno, al que nos ha invitado, quiero explicarle porqué no vamos a ir, y sé que usted lo entenderá muy bien.

En primer lugar, esos hechos reales que a usted sólo le inspiraron para escribir su guión, realmente sucedieron; y nosotros, también de un modo realísimo, los sufrimos.

Obviamente, no queremos hurgar en la herida y revivir ese dolor; aunque usted por ello se permita recriminarnos que, de este modo, opinaremos sobre su película “por terceros, en lugar de por nosotros mismos…”

En su respuesta a la carta abierta de mi hermano, usted afirma que quiso contactar con nosotros; pero calla, y bien lo sabe, que sólo lo intentó a partir de septiembre, cuando la película sobre Alexia estaba acabada.

Para entonces, nosotros sus hermanos, como todos, ya nos habíamos desayunado el 31 de julio con el titular tan explícito de su reportaje en ‘El País’: “Javier Fesser habla de su película sobre el Opus Dei y sobre Alexia…” Aquí sí que nos dolió recibir una información que tan directamente nos afectaba, no ya por terceros, sino por la prensa…

Me sume en la perplejidad alguna de sus declaraciones -que 1ógicamente, sigo con atención-, tales como su solemne y repetida afirmación de que “es una ficción donde no hay nada inventado”.

Asombroso, hasta que descubres que “los trozos de realidad” que usted menciona, se identifican sin ninguna duda con Alexia y mi familia, pero, eso sí, (mal)interpretados a su manera.

Sin duda se trata de una manipulación semántica -un perverso juego de palabras- tras el que se esconde cuando las preguntas directas le impiden exponer su discurso de buen chico.

En una de sus cartas escribe que “a vuestra hermana Alexia le gustaría” la película, ¿cómo puede sostener eso cuando la retrata ridículamente a ella misma y a quienes ella más quiso: sus padres y su única hermana; y se burla de Dios y de aquello en lo que creía?

También quería recordarle un viejo asunto: le pedimos formalmente que retirara el nombre de nuestra hermana Alexia del texto que aparece al final de su película.

¿Por qué no lo ha hecho?

Para evitar confusiones a quienes pensaran ver esta película, quisiera advertirles que a través de ella nunca conocerán a su protagonista, Alexia González-Barros, ni las profundas razones gracias a las cuales afrontó con tanta entereza, ejemplarmente, la durísima enfermedad de la que murió a los 14 años.

Y a usted, señor Fesser, le agradeceré que deje de maltratarnos con guante blanco y de considerarnos estúpidos.

Al menos, un poco de ese respeto del que tanto habla.

Fdo. José Damián González-Barros González

Cómo nació la Causa de Alexia?

Para proponer seriamente una canonización es necesaria la fidelidad a Dios de una vida, pero la Iglesia pide más, y exige, como condición necesaria, una señal de Dios: que de forma espontánea surja lo que se llama “fama de santidad”.

Tras el fallecimiento de Alexia el 5 de diciembre de 1985, su fama de santidad surgió de forma inmediata y espontánea, y desde entonces se ha ido incrementando constantemente.

Un religioso claretiano, el padre claretiano Hilario Apodaca, en el inicio de la Causa de Alexia

El Cardenal Suquía con el Padre claretiano Hilario Apodaca


Cuando aún no había transcurrido un año del fallecimiento de Alexia, un buen religioso, el Padre claretiano Hilario Apodaca, enterado de esa fama de santidad, supo ver la señal precisa de que Dios quería que se pusiesen los medios para que la Iglesia juzgase efectivamente sobre su santidad.

Y a mediados de 1989 se constituyó la “Asociación Causa de Beatificación Alexia”.

El Rvdo. P. Hilario Apodaca, c. m. f., falleció el 21 de junio 1995 en Madrid. Fue el primero que impulsó a la familia de Alexia a dar a conocer la vida santa de la Sierva de Dios y a que solicitasen de las autoridades eclesiásticas de la diócesis de Madrid el oportuno permiso para imprimir las estampas para la devoción privada, convencido de que su ejemplo haría un gran bien a las almas.

Este buen religioso intervino más tarde en el Proceso diocesano de la Causa de Canonización de Alexia, con gran celo y competencia.

La Causa en Madrid y en Roma

La Causa de Canonización de Alexia fue introducida en Madrid el 14 de abril de 1993 y clausurada solemnemente el 1 de junio de 1994.

El 30 de junio de ese mismo año se abrió la causa en Roma y meses después, el 11 de noviembre, fue otorgado el Decreto de Validez.

El 8 de mayo de 2000 fue consignada en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos la Positio super virtutibus.

Bibliografia

Reseña de las principales ediciones publicadas sobre Alexia:

Alexia:
experiencia de amor y dolor
vivida por una
 adolescente

 

María Victoria Molins

Ediciones STJ, Barcelona, Abril 1986
Editorial Atenas, Madrid, Abril 1988
Editorial Tiflo, Zaragoza, Enero 1997

Edición Mexicana
Alexia – experiencia de amor y dolor
vivida por una adolescente
Editora de Revistas, México, Junio 1988

Edición Inglesa
Alexia – a teenager’s experience
of love and pain
Sinag-Tala Publisher, Inc., Manila (Filipinas), Diciembre 1988

Edición Italiana
Alessia – Esperienza d’amore e dolore
vissuta da un’adolescente
Tipografía Editrice Artegrafica, Como, Abril 1990

Edición Portuguesa
Aléxia – Experiência de amor e dor
vivida por uma adolescente
Editorial A.O., Braga, Septiembre 1990

Edición Braille
Alexia – Experiencia de amor y dolor
vivida por una adolescente
Editorial Tiflo, Zaragoza, Enero 1997

Alexia: Alegría y heroísmo en la enfermedad

Miguel Ángel Monge

Editorial Palabra, Madrid, Diciembre 1989
Edición Polaca
Aleksja -Radosc i heroizm w chorobie
Ksiegarnia sw. Jacka, Katowice, 1992

Edición Brasileña
Aléxia – Uma história de dor, coragem e alegria
Quadrante, São Paulo, 1993

Edición Italiana
Alexia
Edizioni Ares, Milano, 1993

Edición Inglesa
Alexia – a story of joy and heroism in suffering
Sinag-Tala Publishers, Inc., Manila (Filipinas), Abril 1994

Yo conocí a Alexia

Hugo

Ediciones Palabra, Colección Juvenil MC, Madrid, Noviembre 1990

Edición corregida y aumentada.
Junio 2002.

Versión Rumana
Am cunoscut-o pe Alexia
Ediciones Palabra, Madrid, 1991

Versión Brasileña
Eu conheci Aléxia
Gracindo Caram, São Paulo, 1996

Un regalo del cielo

Pedro Antonio de Urbina

Ediciones Rialp, Madrid, Abril 1993

Edición Francesa
Alexia: Un sourire pour Dieu
Editions Le Laurier, Paris, Octubre 1996

Cómo era Alexia González Barros?

Alexia tenía un temperamento alegre y extrovertido. Tenía un carácter decidido y resuelto y era, al mismo tiempo, cariñosa y dulce; y muy buena amiga de sus amigas.

En lo humano, fue una niña, y luego una adolescente, sencilla y espontánea que sabía reconocer sus defectos y se esforzaba por superarlos.

Estaba muy unida a su madre, con la que tenía gran confianza, y con su padre, del que aprendió muchas virtudes humanas y cristianas.

La iglesia de San Martín de Tours

Templo Eucarístico diocesano
de San Martín de Tours, de la Adoración Nocturna Femenina Española.

Está situado
en la calle Desengaño,
nº 26,
en el centro de Madrid, muy cercano
a la Gran Vía
y a la Plaza de Callao.

En este templo se encuentra la tumba de la Sierva de Dios Alexia González Barros

Alexia, en San Martín de Tours

Con las preceptivas autorizaciones -diocesana y romana-, el 21 de abril de 2004 tuvo lugar la exhumación de los restos mortales de Alexia en el cementerio de Aravaca, donde fue enterrada el 6 de diciembre de 1985.

Desde allí, tras el rezo de un responso por su alma, sus restos, depositados en una nueva urna, fueron trasladados al Templo Eucarístico Diocesano de San Martín de Tours de Madrid.

Allí fueron recibidos por la Presidenta y Vicepresidenta de la Adoración Nocturna Femenina Española, administradora del templo, Dña. Eugenia Kirkpatrick Mendaro, y Dña. Carmen Cavestany Pardo-Valcarce, así como por el vicerrector del templo y por su Vicerrector, don Juan Antonio Martínez Garrosa.

La edificación del templo de San Martín comenzó en 1725 y se atribuye a Pedro de Ribera.

Cuenta con una sobria fachada de ladrillo con dos torres en sus extremos, en la que destaca, sobre su puerta de acceso, la hornacina que alberga a la Virgen de Porta-Coeli apareciéndose al fundador de los Clérigos Menores.

Su interior tiene planta de cruz latina y dos naves laterales que siguen la central.

El retablo del altar mayor es obra de Ricardo Bellver (s. XIX) y tiene como motivo principal la popular iconografía de San Martín a caballo, partiendo su capa con el mendigo.

La urna de la Sierva de Dios

La urna donde reposa la Sierva de Dios es un regalo de 26 devotos de Alexia de diversos países.

El sepulcro de Alexia se encuentra en el primer tramo de la nave lateral izquierda, bajo un óleo que representa a la Virgen adolescente, leyendo en companía de sus padres, san Joaquín y Santa Ana.

Desde entonces acuden hasta allí numerosos amigos y devotos, para pedir su intercesión ante el Señor.

Solamente en la primera semana acudieron más de tres mil personas.

Gracias a Alexia

Recogemos algunas cartas que muestran la devoción privada de muchas personas. Este relato llega de Centroamérica:

Mi hermana, que padece trastorno afectivo bipolar sumamente severo, ha sufrido fuertes crisis emocionales. Lo peor fue cuando se encontraba realizando estudios en la Universidad de Madrid, hace dos años y medio. El primer año lo pasó estupendamente, pero al siguiente muy mal, ya que se descompensó. Tanto fue así que me vi obligada a viajar a su lado y atenderla ya que ella es mi única hermana.

Estando en Madrid, un domingo fui a misa a una iglesia diferente a la que solía asistir. Al esperar la misa del mediodía, encontré, junto a su sepulcro, la estampa de Alexia.

Me impresionó mucho su vida, y cómo logró cambiar y sanar a otras personas. Entonces me puse a rezarle, y mi hermana comenzó a mejorar su salud y pudo culminar sus estudios con notas sobresalientes, pues es sumamente inteligente. Actualmente estamos en casa. Mi hermana se encuentra trabajando como catedrática.

Seguiré rezando

… seguiré rezando en San Martín delante de su tumba, para que Dios me conceda la gracia y la fuerza que le dio a ella para superar las duras pruebas que le puso la vida y que me va poniendo en la mía. Muchas gracias. Que Dios le bendiga y Alexia nos acompañe.

Alexia, “profe de fe”

Hace poco más de cuatro años de aquella conversación que no me dejó dormir.

Había hablado por la tarde con Moncha la madre de Alexia, y me había contado, serena pero emocionadamente, los últimos días de aquella niña —que yo había conocido de pequeña— y que hoy asombra a muchos miles de personas en todo el mundo.

Fue al día siguiente, despues de rumiar mucho, cuando pensé que hechos como aquél no podían quedarse en el silencio. Tenían que proclamarse para gloria de Dios que hace maravillas en sus criaturas.

Primero pensé en un artículo, más tarde, con alguna carta en mis manos, en un folleto y con el relato vivo y entrañable de su madre pensé en el libro que hoy tantos y tantos conocen.

Puedo hablar de él, aunque sea mío, porque es un libro de los que no son de ‘autor’’ sino de ‘‘actor’’. Al leerlo uno se olvida del que lo escribió para entrar en quien lo vivió. Y eso es lo que se perseguía.

Es más, se entra a través de Alexia, que vivió aquella aventura de ‘‘dolor y amor’’, en el Otro que abarca y llena toda la existencia humana: en el Señor.

Desde entonces lo he comprobado en múltiples ocasiones. Qué de cartas!, qué de llamadas telefónicas!, qué de alusiones a ‘‘ese libro que me leí de un tirón’’!

Cartas de distintos y distantes lugares, cartas en diferentes idiomas. Pero todas con un denominador común: “no sabe el bien que me ha hecho”.

Voy a hacer alusión a la última, que es de una joven que conocí el verano pasado. Recoge lo que otras muchas, de distintas maneras, me han ido diciendo en estos años:

‘‘Hace unas semanas, casi no me acordaba de lo que hablamos este verano, cuando encontré la lista de libros que tú me recomendaste.

Me fuí a la librería ‘‘La Pastoral’’ que está en la Casa Diocesana de aquí y pregunté si tenían un libro que se llamaba “Alexia”.

Me dijeron que sí, que me lo llevara, que se vendía mucho para gente como yo y que me gustaría. Lo compré.

No me imaginaba de qué se podía tratar ni tampoco que fuese un hecho real.

Para empezar, la carta de introducción me emocionó muchísimo, no sólo por lo bien que estaba escrita, sino por su contenido.

Podría ir describiendo en qué momento las lágrimas me corrían pór la cara cuando iba leyendo…

Desde las primeras páginas era como si conociese a Alexia, fuese mi amiga y yo siguiera todo “lo suyo” junto a ella, paso a paso, y lo fuese viviendo, y al final viese que se me iba ‘‘mi profe de fe’’.

Sí, de verdad, yo antes me creía una persona con algo de fe, pero no como Alexia, ni muchísimo menos. Ella me enseñó muchísimas cosas y por eso la llamo ‘‘mi profe de fe”.

Hay detalles de afectividad y delicadeza que me encantan, como cuando llamó a la enfermera le dijo que la quería mucho y le dió un beso, cuando pidió a su madre que le escribiera los nombres de las personas por las que quería pedir cada día…

Esta es la historia que te quería contar, ¿qué te parece? Fue una experiencia tan grata que estuve difundiéndola”.

Creo que de todos los elogios que he oído de Alexia, éste es el que más me ha gustado en la jerga juvenil: ‘‘profe de fe’’.

Sí, esta joven ha sabido definir lo que está haciendo Alexia desde el Cielo, en estos pocos años que nos separan de su “paso al Padre’’ ella está siendo una verdadera maestra de fe.

Porque sólo desde la fe profunda, vivida en el amor, se entiende su aventura espiritual.

Como homenaje cálido a nuestra querida Alexia, vaya este deseo de que, junto a ella, muchos jóvenes crezcan en la fe.

Oracion

Dios de piedad y misericordia
que derramaste sobre tu sierva Alexia
gracias abundantísimas
para que, viviendo con fe y sencillez
los acontecimientos de cada día
te siguiera alegremente por el camino de la Cruz,

haz que por su mediación viva yo,
abandonado en tus paternales brazos,
la grandeza de las cosas pequeñas,
haciéndose realidad
también en mí, y en los demás,
la súplica que, desde niña, suscitaste en su alma:
¡Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras!

Dígnate glorificar a tu sierva Alexia
y concédeme, por su intercesión,
el favor que te pido.

(Pídase)
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Alfredo González-Barros: Carta abierta y respuesta a Javier Fesser

Respuesta a Javier Fesser

23 de octubre de 2008

Acabo de tener noticia de la carta abierta de Javier Fesser al Opus Dei y, una vez más, por alusiones, querría aclarar brevemente algunos puntos:

Me veo en la obligación de dirigirme nuevamente a Javier Fesser para pedirle que, de una vez por todas, deje en paz a la familia González-Barros.

Es completamente falsa la afirmación de que el Opus Dei haya utilizado a mi hermana Alexia y a mi familia para desviar la atención. ¿Cómo se atreve usted a hablar de connivencia del Opus Dei con mis familiares? Ahora resulta que tampoco podemos defendernos: sólo faltaba que cuando lo hacemos, usted nos acuse de hacerlo al dictado.

Tampoco le parecen sinceras las cartas que otras personas de mi familia están escribiendo, tras sentirse dolidos y utilizados por su campaña de marketing.

Si, como le pedimos desde el principio, usted hubiera retirado la dedicatoria a Alexia González-Barros, nada de esto habría sucedido.


Carta abierta a Javier Fesser

26 de septiembre de 2008

Soy Alfredo González-Barros y González, hermano de Alexia, inequívoca protagonista de tu película. Ayer me senté a ver tu rueda de prensa en el Festival de San Sebastián con un objetivo: quería oír cómo argumentabas ante los periodistas que nunca te pusiste en contacto con nosotros y por qué no has atendido nuestra petición formal de que retirases de tu película la referencia explícita a Alexia González-Barros y González.

En esa carta que te enviamos todos los hermanos, se decía que nuestra petición “en nada afecta a la libertad de expresión y creación, que nosotros compartimos como un valor fundamental de toda convivencia libre y democrática”; y añadíamos: “No dudamos de que su hombría de bien entenderá esta petición y pondrá los medios pertinentes para acogerla con la mayor prontitud”.

Pero una vez más, no ha sido así. En tu respuesta nos prometiste: “Para vuestra tranquilidad os comunico que ni desde la productora, ni desde la distribuidora hemos utilizado nunca ni pensamos utilizar el nombre de Alexia, ni hacer referencia a ella o a su proceso de beatificación como parte de la publicidad de la película. Tenéis mi palabra”.

Lamentablemente no ha sido así.

Tu afirmación de ayer de que el aplauso al morir la protagonista, se produjo en la realidad cuando murió Alexia (el periodista dijo su nombre) me ha dolido en el alma por lo injusto y terrible de tal aseveración.

No debería hacer falta que te diga que mi hermana Alexia no murió rodeada de aplausos. Murió rodeada de cariño. Cariño de sus seres queridos: padres y hermanos y con el silencio respetuoso de las enfermeras, doctores y enfermos que motu propio se acercaron a la habitación de Alexia.

Murió mientras intentábamos tragar nuestras lágrimas, porque –no lo olvides- para nosotros era un verdadero drama el pensar en tener que soportar su pérdida.

Ya ves qué actitud tan poco original. Una gran pena por la perdida de un ser muy querido. Y es verdad que el gran pesar de su pérdida solo se dulcificaba por el convencimiento íntimo de que Alexia había dejado de sufrir y estaba en el cielo.

Reconozco que esa es la ventaja de ser creyentes.

Y gracias a serlo, mis hermanos y yo podemos convivir y dialogar con personas que piensan de otro modo: nos educaron así.

Te ruego que rectifiques públicamente tu aserto –que quiero creer fruto de un grave error inocente por tu parte- de que los padres y hermanos de Alexia se despidieron de su hija y hermana con un aplauso. Es demencial llegar a pensarlo e inaudito que aceptáramos de nadie tal actitud hacia Alexia.

Fdo. Alfredo González-Barros González

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