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Alexia y los sacerdotes

 
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Alexia sentía un profundo respeto y devoción por los sacerdotes. Era consciente de que son el tesoro de la Iglesia, los ministros de Dios a través de los cuales nos llegan los Sacramentos.

A tenor de las cartas que se reciben de sacerdotes y de seminaristas de tantos lugares del mundo que manifiestan la ayuda que Alexia les presta, es razonable pensar que los sacerdotes y seminaristas tienen en ella una especial intercesora.


 


Father Paul-Francois, desde Taiwan: ¡recen por China!

Desde que leí su historia Alexia se ha convertido en mi buena amiga del Cielo. ¿Saben?, a través de su vida entiendo mucho mejor la fuerza del amor de Nuestro Señor.

Esta carta la escribo, en primer lugar, para compartir con ustedes mi alegría por conocer a Alexia. Acabo de leer el libro (...) y me ha removido llevándome a un amor y un gozo profundos. Amor hacia Alexia a quien considero como un hermoso tesoro. ¡Un regalo del Cielo!, pero fundamentalmente, amor hacia Nuestro Padre Dios, cuya gracia realiza cosas tan maravillosas.

Soy un sacerdote francés, en una pequeña comunidad religiosa. Intento que los chinos de Taiwan conozcan a Cristo y lo amen.

La vida de Alexia está llena de enseñanzas para mí: me ha ayudado a contemplar el amor en la Sagrada Familia y e! amor de María por Jesús especialmente en la Cruz. (...).

¡Qué profundo es el misterio del amor de Cristo que quiere que compartamos ese mismo amor hasta la Cruz!. Esto es lo que San Juan, mi padre espiritual y maestro, estaba también contemplando al pie de la Cruz. (...)

Que el Señor les bendiga y, por favor, recen por mí y recen por China".


Rvdo. P. Richard R. (Perú): mi primer año como sacerdote

«He cumplido mi primer año como sacerdote y, gracias a Dios, con mucha alegría. Al celebrar la Santa Misa, me encomendé a la intercesión de Alexia de un modo muy especial, y me sigo encomendando porque ella es mi gran amiga y hermana.

Estoy convencido de que Alexia me ha ayudado a superar muchas dificultades. Por eso, todos los días, le digo: Gracias».


Rvdo. P. Thomas L. (Francia): en estos días previos a mi ordenación

«Durante estos días que me separan de mi ordenación sacerdotal, Alexia me ayuda a repetir con confianza y alegría: «Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras».

Es, sin duda, una oración sacerdotal porque es la oración de Cristo. Es la oración que brota de quien se siente identificado con Él por la gracia del Bautismo.

Es la oración de la docilidad al Espíritu Santo que conduce indudablemente a la santidad. Repitiéndola, tengo la confianza de que estoy cumpliendo la Voluntad de Dios».


Ks. Hubert S.: desde un Seminario Mayor de Polonia

"Como director espiritual del Seminario Mayor, organizamos todos los años junto con un grupo de muchachos las vacaciones en campamentos con el propósito de dar formación religiosa a chicos de 15 años.

Al igual que años pasados, estábamos preocupados por la falta de medios económicos, de colaboradores, y con la duda de si este tipo de actividad podría interesar a los jóvenes (...).

Le pedimos a Alexia que intercediera por nosotros ante Dios y con la sorpresa de todos los organizadores, se presentaron justo el número de chicos para llenar todas la plazas y en lo referente a fa cuestión económica nos encontramos al final, que no teníamos deuda alguna; sólo la deuda de agradecimiento hacia el Cielo.

He experimentado la gran ayuda de Alexia y así se lo he recordado a los chicos de los campamentos. Muchos de ellos se han comprado el libro de Alexia."


William Hugo T. (Perú): algo que me une a ella.

«Cuando yo tenia diez años, conocí a Alexia, y desde entonces, mi familia y yo nos encomendamos a ella.

Ahora tengo 22 años, estudio en el Seminario y sigo notando su gran ayuda en el estudio, en el cuidado de mi plan de vida, y de una manera muy especial, en el cuidado de mi vocación. Sé que ella me ayudará a ser un buen sacerdote.

En el Seminario todos tenemos mucha devoción a Alexia, y también todos como un sólo corazón, pedimos su pronta beatificación.

Tengo algo muy especial que me une a ella: mi segundo nombre es Hugo, como el del Ángel Custodio de Alexia».


Rvdo. P. Germán H. (Perú): se acerca el día de mi ordenación...

«Se acerca el día de mi ordenación sacerdotal y veo la obra que Dios ha comenzado en mi vida, y tengo que darle gracias por haberme dado a conocer a mi "hermana Alexia" a quien tanto me une, incluso nacimos el mismo año.

Su fraternal mano la he palpado en tantos detalles tan bellos como numerosos».


Th. L. (Francia): un seminarista a punto de ser ordenado diácono

«En Alexia todo nos habla de Dios, su ser y sobre todo su enfermedad, nos habla de Dios y de Su Amor para «los hijos de los hombres».

Dios ha escogido su pequeña criatura para embellecerla y para embellecer a la Iglesia.

Soy un seminarista francés cuya ordenación diaconal se acerca».


Hernán L. (Argentina): siempre estará a mi lado

«Estoy seguro que el día de mi ordenación sacerdotal, Alexia estará especialmente a mi lado.

Yo repetiré su frase: "Jesús, que yo haga siempre loque Tú quieras" y me sentiré feliz de entregarme al Señor. Tengo una alegría inmensa con la noticia de la presentación de la "Positio" de Alexia en Roma. ¡Dios quiera que pronto la tengamos en los altares! Pido a Dios poder ver ese día».


Francisco, Toledo (España): ¡ójala fuera más conocida!

"Soy seminarista y dentro de poco más de dos años seré sacerdote. Soy devoto de Alexia, la quiero mucho y le encomiendo mis intenciones.

Alexia es mi amiga y a ella le pido la fuerza para decir siempre SÍ y MÁS para la gloria de Dios y bien de la Iglesia como ella hacía, ofreciendo mis quehaceres de cada día.

La devoción a Alexia me ha hecho comprender cómo la santidad no es algo de "gente rara", es algo que todos podemos y debemos tratar de alcanzar.

Alexia es mi maestra en el camino de la santificación. Como jóvenes que somos, aquí en el seminario, nos damos cuenta del modelo impresionante de santidad, de vida de amor y a la Iglesia que su ejemplo supone para cada uno de nosotros.

¡Ojalá los jóvenes conocieran más a Alexia!"


Rvdo. Miguel A. X. (Guatemala): una idea repentina

«El día de mi ordenación, en el momento de la postración, antes de la imposición de manos, inesperadamente, me vino a la mente la vida y el ejemplo de Alexia.

Su intercesión por mí no ha cesado nunca a lo largo de mis días de Seminario y sé que ahora será aún mucho más, porque mi vida, como sacerdote, tiene una mayor repercusión eclesial.

Dios quiera que su causa de beatificación dé un fuerte impulso en este Año Jubilar y muchas otras personas conozcan a Alexia. Ella sigue estando presente y sigue siendo actualísima».


Lucas P. (Argentina): una petición y un agradecimiento

«Quiero compartir con ustedes mi alegría por el gran don del diaconado que voy a recibir en breve, y les pido oraciones para que, ahora más que nunca, sea yo un testigo fiel de Jesús a través de mi ministerio y que "yo haga siempre lo que Jesús quiera ".

También quiero agradecer la intercesión de Alexia ante el Señor porque mi madre ha recobrado la salud».


Rvdo. P. Brando P. (Bolivia): me ayuda mucho

«No dejen de acompañarme con sus oraciones para que sea siempre un alma enamorada de mi vocación sacerdotal.

Siento que Alexia, desde el Cielo, me está ayudando mucho y esa certeza me llena de paz».


Ks. Andrej M., de Alaska (U.S.A.): la curación de mi madre

Soy un sacerdote polaco de la Diócesis Misionera de Alaska, que quiero exponer la gracia obtenida por intercesión de la Sierva de Dios, Alexia.

Mi madre, que es diabética, ha sido operada hace unos meses de dos tumores malignos que se complicaron con problemas respiratorios que terminaron en pulmonía y edema pulmonar. Se encontraba inconsciente y, según la opinión de los médicos, le quedaban pocas horas de vida.

Yo estaba al lado de mi madre ya en estado crítico y temiendo por su vida. En mi breviario tengo desde hace varios años una estampa de Alexia y viéndola le pedí con oración muy ferviente por la salud de mi madre.

De repente note una mejoría en su estado. De vuelta a casa seguí rezando con toda intensidad y en esos momentos de mayor gravedad sentí que me escuchaba. Mi madre empezó a mejorar día a día, su estado es bueno y ha llegado a salir de paseo.

La estampa para la devoción privada de Alexia que ha estado tantos años conmigo permanecerá en mi breviario hasta el fia de mis días. Rezo para que Alexia sea beatificada si es lo que quiere Dios y la Santa Iglesia.


Mosén J., párroco de Val í Llobrega, Gerona(España), donde veraneaba Alexia

Tengo a Alexia muy viva en el recuerdo, creo que con cierto derecho pues era su párroco. Si Dios quiere glorificarla, la gente y el paisaje de Val í Llobrega no podrá quedar al margen de su memoria, ya que con ellos compartió tantos meses de su vida de admirable sencillez.

¡Cuántas veces «mi feligresita», me habrá dado la mano!. Con frecuencia su frase: «Quien Pastor, Pastor» me ha dado fuerzas en mi ministerio sacerdotal.



Abbé Louis F. (Canadá): una figura de fe

"Alexia es una figura de fe y de fuerza, que se deja seducir por la presencia de Jesús Crucificado. Mejor que nadie, Alexia ha alzado la Cruz por encima de todo.

He descubierto un modelo de abnegación para ayudar a nuestros jóvenes de Quebec a esperar más allá de toda esperanza".


O. L. (Guatemala): Alexia nos ayuda

"Alexia hace que me sienta con mayores deseos de conocer a Cristo, lo que me lleva a tratarlo más y más. Soy salvadoreño, estoy estudiando el último año de filosofía en un Seminario Mayor en Guatemala.

Aquí todos hemos "saboreado" la vida de Alexia que nos hace volcarnos más en lo que Dios quiere de cada uno de nosotros.

Alexia nos ayuda a cumplir la Voluntad de Dios".


Rvdo. P. Eduardo Orense (España): algo que le debo a Alexia

«Tenemos que acercar las almas a Dios para que se enamoren de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen y Alexia es un conducto fenomenal. Personalmente, le debo algo muy grande a Alexia: le debo ilusión sacerdotal y ganas de ser santo».


P. M., Madrid: una decisión generosa. ¿Y a mí, qué me pide?

"Un muchacho de mi parroquia vino a decirme que había tomado la decisión de ser sacerdote. Es un gran devoto de Alexia.

Me dijo que pensando lo mucho que Dios le había pedido a Alexia y la entrega con que ella había cumplido Su Voluntad, pensó: «Dios a Alexia le pidió mucho y ¿a mí que me pide?

Y vio con claridad que lo que Dios le pedía era ser sacerdote. Está decidido a ingresar en el Seminario."


 

 

 


 

 

 

 

 
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