Dios de piedad y misericordia
que
derramaste sobre tu sierva Alexia
gracias abundantísimas
para que, viviendo con fe y sencillez
los acontecimientos
de cada día
te siguiera alegremente por el camino
de la Cruz,
haz que por su mediación viva yo,
abandonado en tus paternales brazos,
la grandeza de las cosas pequeñas,
haciéndose
realidad
también en mí, y en los demás,
la súplica que, desde niña, suscitaste en su alma:
¡Jesús, que yo
haga siempre lo que Tú quieras!
Dígnate glorificar a tu sierva Alexia
y concédeme, por su intercesión,
el favor que te pido.
(Pídase)
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
De conformidad con los decretos
del Papa Urbano VIII, declaramos que esta oración
no tiene finalidad alguna de culto público
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