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Su oración preferida

 

“Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras”


Cada vez que hacía la genuflexión ante el Sagrario decía esta frase: "¡Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras!".

Miles de personas repiten hoy esta jaculatoria: hay sacerdotes que la enseñan en la Catequesis para que los fieles se acostumbren a recitarla también cuando pasen junto el Sagrario; muchos niños la ponen en su recordatorio de Primera Comunión; y hay seminaristas que han hecho de esa frase el lema de su vida...

Mayores y jóvenes, sacerdotes y religiosos, misioneros y monjas de clausura, hombres y mujeres, personas de toda clase y condición, de los lugares más insospechados, nos escriben diciéndonos que le dicen con frecuencia al Señor la misma oración que Alexia: Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras.


¿Quién se la enseñó?

Nadie. A los seis años cuando su madre le sugirió que le dijera algo al Señor en el Sagrario, Alexia le contestó enseguida:

-“¡Claro, mamá, yo le digo es: ¡Jesús que yo haga siempre lo que Tú quieras!

Fue, sin duda, una moción del Espíritu Santo en su alma de niña.

 


Un constante acto de desagravio

Actualmente, cuando tantas mujeres y hombres parecen vivir de espaldas a Dios, esta jaculatoria supone un constante acto de desagravio repetido amorosamente por muchas almas.

Quiera Dios que esta jaculatoria se concrete en cada uno en el propósito firme de decirle al Señor siempre que sí, para seguirle de cerca a lo largo de la vida.

Que la intercesión de Alexia ante el Señor nos alcance la gracia de cumplir Su Voluntad en los momentos buenos y en las circunstancias difíciles de la vida, con el convencimiento de que la verdadera felicidad se logra siendo dóciles a lo que Dios nos pide.


Prof. C. Giannattasio (Brasil): rezamos con ella

«Gracias a Alexia millares de personas en todo el mundo están rezando a Dios y viviendo una vida mejor.

Con alegría y fortaleza repetimos: "Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras". Gracias, Alexia».


Miles de personas, al igual que Rebeca

Rebeca, una joven vallisoletana, habla de la importancia que tuvo en su vida esta oración, que aprendió de Alexia y como influyó en su decisión de vivir una intensa vida cristiana, unida al Señor: