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En el Monasterio de la Encarnación
El 1 de junio tuvo lugar en el
Real Monasterio de la Encarnación (MM. Agustinas
Recoletas), de Madrid, el solemne acto de Clausura del
Proceso Diocesano de la Causa de Canonización de
Alexia.
Este monasterio, que data de comienzos del siglo
XVII es un monumento nacional visitado por miles de personas
a lo largo de todo el año.
Cuenta con
una valiosísima colección de pintura y escultura.
Destaca el espléndido Relicario donde se exponen
casi 1.500 reliquias. Las más interesantes son
un fragmento del Lignum Crucis y la ampolla con
la sangre de San Pantaleón, que se licúa el 27 de
julio de cada año, fecha de su martirio.
El lugar estaba adornado con alfombras y mobiliario procedentes del Palacio Real y con grandes ramos de flores blancas y rosas, los colores predilectos de Alexia.
Dos grandes centros de flores, recogidas del jardín del propio monasterio, destacaban entre todos los demás. Otro ramo confeccionado por las propias religiosas fue llevado para adornar la sepultura de Alexia por expreso deseo de la comunidad.
Que este solemne acto se haya podido celebrar en un lugar
tan excepcional se debe al generoso ofrecimiento de las religiosas de esta comunidad, que de este modo una vez
más- han querido demostrar el cariño y la
devoción que sienten por la Sierva de Dios.
Fin de la investigación diocesana
Con este acto finalizó la investigación diocesana
sobre la Vida, Virtudes y Dones sobrenaturales de la Sierva
de Dios Alexia González-Barros y González,
según lo legislado en la Constitución Apostólica
Divinus Perfectiones Magister de 25 de enero de 1983 y
en las Normas dictadas por la Congregación para
las Causas de los Santos, el 7 de febrero de ese mismo
año.
A partir del 1 de junio la Causa de Canonización de Alexia dependerá directamente de la Congregación romana que, en su día, si lo cree conveniente, propondrá al Papa la promulgación del Decreto sobre la heroicidad de sus Virtudes.
Desarrollo del Acto
A las siete de la tarde hacía su entrada S.E.R.
el Cardenal-Arzobispo de Madrid, Don Ángel Suquía
y Goicoechea, siendo recibido en la entrada por el Capellán
Mayor del Real Monasterio, Mons. Antonio García
del Cueto y el Postulador de la Causa, el Rvdo. Dr. Don
Benito Badrinas Amat.
A los acordes del órgano
la comunidad de Agustinas Recoletas, entonaba el Lauda
Jerusalem Dominum, que fue acompañado por todos
los presentes.
El Sr. Cardenal-Arzobispo ocupó
su sitial en la Presidencia del Tribunal que, con él,
constituían el Juez Sacerdote-Delegado, Excmo.
Mons. Don Marcos de Ussía y Urruticioechea, el
Promotor de Justicia, Rvdo. P. Hilario Apodaca Ochoa,
CMF, la Notario Actuario, Doña María Navarro
Ortiz y la Notario Adjunta, Doña Inmaculada Sánchez-Garnica
y Jiménez. Separadamente, y en lugar destacado
se encontraba el Postulador de la Causa.
De pie todos los presentes, S.E.R. el Cardenal-Arzobispo
abrió la sesión XLIV, última del
Proceso, y a continuación el coro entonó el Veni Creator,
seguido por todos los asistentes.
La Notario Actuario, ayudada por la Notario adjunto, presentó
al Sr. Cardenal-Arzobispo las actas originales del proceso
y dos copias auténticas de toda la documentación
para ser enviadas a la Santa Sede. Todo ello estaba encuadernado
en ocho volúmenes para facilitar su lectura y revisión.
El Sr. Cardenal-Arzobispo examinó el original y demás
documentación. Tras el examen, preguntó al Promotor
de Justicia si tenía algo que oponer tanto al original
como a las copias. Éste respondió que no tenía nada
que objetar.
Seguidamente, el Postulador hizo un breve resumen de la
historia de la Causa y del contenido del Proceso diocesano:
Todavía no hace nueve
años que murió Alexia. No ha pasado mucho
tiempo. Puede fácilmente recordarse, con todo detalle,
lo que ocurrió alrededor del inolvidable 5 de diciembre
de 1985. Aquel día terminó su vida con nosotros,
aquí en la tierra, y comenzó su vida en
el Cielo.
Para nosotros, el paso de la tierra al Cielo se
nos presenta como un gran salto. Sin embargo, quizás
no lo es tanto. Es posible que si le preguntásemos
a Alexia por aquel último día, por su último
paso, nos diría que fue fácil, sencillo,
llano: aquí buscaba a Dios y allí, al encontrarle,
le ve sin necesidad de buscarlo; aquí se esforzaba
por tener presencia de Dios y allí, al encontrarle,
le ve sin cansancio y continuamente.
Aquel día no sé si hubo alguien en
la Clínica de Pamplona o que siguiera, desde
más lejos, sus últimos días- que
pensase que pronto, muy pronto, se iba a abrir la puerta
de un largo itinerario que debe conducir, lógicamente,
a su Canonización.
Quizás nadie lo pensó:
ni sus padres o hermanos, ni sus parientes, ni los médicos
ni enfermeras...
Es lógico que fuera así.
Nadie dudaba de la bondad de Alexia, ni de la generosidad
con que ofrendó a Dios su vida. Pero faltaba algo
que aún no se había producido o de lo que
solamente se conocían unas primeras manifestaciones.
Para proponer seriamente una Canonización
es necesaria la fidelidad a Dios de una vida, pero la
Iglesia pide más, exige como condición necesaria,
una señal de Dios: que de forma espontánea
surja lo que se llama fama de santidad.(...)
En cuanto a Alexia, puede decirse, con toda seguridad,
que en cuanto falleció surgió de forma inmediata
y espontánea esta fama de santidad. Y podéis
tener la certeza, de que esto no es natural.
Desde el
primer momento, cuando aún se celebraban sus exequias,
se comentaba ya que en aquella habitación 203 de
la Clínica Universitaria de Navarra había
fallecido una niña santa. Pero lo más significativo
fue que, muy poco tiempo después, esta fama se
fue extendiendo con una rapidez sorprendente entre personas
muy diversas y en lugares muy lejanos.
Me han contado que un día, cuando aún
no había pasado un año, un buen sacerdote,
religioso, se enteró de los que estaba ocurriendo
con la memoria de Alexia y parece ser que él fue
el primero que supo ver la señal precisa de que
Dios quería que se pusieran los medios para que
la Iglesia juzgase efectivamente sobre su santidad.
Aquel día su familia supo que con Alexia,
Dios les proporcionaba una nueva alegría además
de las muchas que les había dado en vida- pero
que iba a ser también una gran carga para todos.
Y aquella familia aceptó la nueva alegría...
y también la carga. No pensando en el bien de ellos
sino en el bien de la Iglesia y de todas las almas. Y
lo aceptaron como una misión más que Dios
les pedía en esta vida.
A mediados de 1989, se dio ya el primer paso. Hacía
tres años y medio que Alexia se había marchado
cuando se constituyó una asociación llamada
Causa Beatificación Alexia que, en
el art. 2° de sus estatutos, al señalar su
propósito, decía: Iniciar y proseguir
por todos sus trámites el procedimiento canónico
oportuno hasta obtener la declaración de Canonización
de Alexia González-Barros y González y realizar
todas las actividades directa o indirectamente relacionadas
con dicho procedimiento.
Al constituirse la Asociación, sus ocho socios
fundadores eran conscientes que sólo estando unidos
podían asegurar la continuidad de la tarea, hasta
el final, con los relevos necesarios.
Y sabían
que el tiempo para obtener la Canonización de Alexia
podía ser mayor que la estimación de cualquier
vida humana. Una vez asegurada la continuidad del propósito
en el tiempo se pudieron iniciar los primeros trámites.
Se nombró un Postulador que debía representarles
legítimamente ante los diversos organismos eclesiásticos,
tanto diocesanos como los correspondientes de la Santa
Sede.
El primer paso fue conseguir que el Arzobispo de
Madrid fuese la autoridad competente para comenzar la
investigación sobre la vida y virtudes de Alexia,
ya que, aunque había vivido prácticamente
siempre en Madrid, había fallecido en Pamplona
y al Arzobispo de esa diócesis le correspondía
realizar estos trámites.
Debido a que el Cardenal-Arzobispo de Madrid se
mostró dispuesto a que la Causa pudiera comenzarse
en esta diócesis, y a que el Arzobispo de Pamplona
accediera a renunciar a sus derechos, la Santa Sede autorizó
este cambio de jurisdicción.
Después de eso, el 16 de julio de 1992, día
en que se celebra la festividad de la Virgen del Carmen,
se elevó al Cardenal-Arzobispo de Madrid la correspondiente
instancia.
Hubiera podido solicitarse esta introducción
al cumplirse los cinco años de su fallecimiento,
o sea, a partir del 5 de diciembre de 1990.
Sin embargo,
no se quiso actuar con prisa y se prefirió preparar
una buena documentación que facilitase el inicio
de la investigación diocesana necesaria para determinar
si había efectivamente motivos suficientes para
abrir la puerta del camino hacia la Canonización.
Para ello, se presentaron unos Artículos
del Postulador que se redactaron aunque hoy no suelen
hacerse- para que pudiera instruirse mejor la Causa; los
Escritos Autógrafos de Alexia, que habían
sido encontrado entonces; el extracto de más de
mil cartas que reflejan la fama de santidad de la Sierva
de Dios y una muestra amplia del eco que había
tenido en los medios de comunicación social; una
primera propuesta de testigos, así como ejemplares
de los tres trabajos biográficos publicados hasta
entonces.
Tras los estudios necesarios, en octubre de 1992,
se hizo publicar un Edicto en el Boletín de la
Archidiócesis, en el que se pedía información
a todo el que la tuviera sobre cuanto pudiera ser útil
favorable o contrario- para juzgar sobre la oportunidad
de conceder la introducción de esta Causa que se
solicitaba.
Pasado el plazo de tiempo prudencial, El Cardenal-Arzobispo
de Madrid comunicó al Cardenal Prefecto de la Congregación
para las Causas de los Santos que se disponía a
dar el decreto de iniciación de la Causa, si no
había algún inconveniente, en aquel dicasterio.
A esta carta contestaron el 8 de febrero de 1993 diciendo
que la Santa sede tampoco veía ningún obstáculo
para que la Causa fuera adelante.
El 14 de abril del año pasado tuvo lugar
la solemne sesión de apertura del proceso sobre
la vida y virtudes de Alexia, que presidió como
muchos recordareis- el Rvdo. P. Luis Gutiérrez,
obispo auxiliar, en nombre del Cardenal-Arzobispo de Madrid.
Aquel día se dio lectura a los Decretos por los
que se daba la Introducción de la Causa y se nombraba
el Tribunal que debía llevar a cabo esta investigación
diocesana.
Esta investigación, ciertamente de forma
exhaustiva, se ha podido realizar sólo en un año
de trabajo gracias al interés y diligencia que
ha puesto el Sacerdote-Delegado, Mons. Marcos de Ussía
y Urruticoechea, junto con el Promotor de Justicia, el
Rvdo. P. Hilario Apodaca Ochoa. Han tenido lugar 44 sesiones
procesales, ocho de las cuales se han celebrado en Pamplona,
algunas de muchas horas de duración.
Se han recogido
declaraciones de 25 testigos -20 presentados por la Postulación
y 5 citados de oficio por el propio Tribunal- todos ellos
no sólo con conocimiento de la Sierva de Dios,
sino habiendo tenido mucho trato con ella.
El Sr. Cardenal nombró asimismo una comisión
de historiadores que han completado el trabajo del Tribunal
recogiendo las pruebas documentales.
Todas estas pruebas
encuadernadas en tres tomos- fueron incorporadas
al Proceso el 14 de abril y constan de los siguientes
documentos: escritos autógrafos, documentos familiares
y personales, 48 relatos testimoniales sobre su vida y
virtudes y un gran número de cartas procedentes
de los cinco continentes así como trabajos realizados
por la Sierva de Dios en diversas Facultades universitarias
y diferentes colegios.
Hoy celebramos la última sesión de
la investigación ordinaria sobre la vida y virtudes
de Alexia y, en este acto, se prepara adecuadamente el
original de las 44 actas y las dos copias auténticas.
Estas dos copias se presentarán inmediatamente
a la Congregación para las Causas de los Santos
donde, en un largo trámite, serán valoradas
las pruebas que contienen para ver si efectivamente tal
como todos esperamos- pueda Su Santidad el Papa decretar
la heroicidad de la vida y virtudes de la Sierva de Dios
Alexia González-Barros y González.
Me parece que es importante que, para terminar,
consideremos el motor que movió a Alexia
y le llevó a tener una vida no solamente virtuosa,
sino que presuntamente vivió las virtudes en grado
heroico. Sin Dios, sin la presencia del Espíritu
Santo no podríamos decir ni siquiera el nombre
del Señor (cfr. Cor.I 12,3).
En su corta vida, antes de su enfermedad, es muy
difícil explicar algunos rasgos luminosos de una
percepción clarividente de lo sobrenatural. Esto
es algo natural, pero ya superior a lo que suele suceder
en las niñas de su edad y condición.
A partir del momento en que la última enfermedad
se manifiesta plenamente, será difícil que
se le escape a nadie que su comportamiento es muy superior
sorprendentemente superior- a lo que era esperable
de ella misma. Alexia supera su propia medida y surgen
los rasgos heroicos. Ahora sí que se advierte,
ya claramente, un grado de virtudes que sorprende.
No os quepa duda de que su fortaleza era una fortaleza
prestada (cfr. Camino, 728) y que lo que ocurría
en ella era la manifestación de una real presencia
de Dios. Por esto la Iglesia hace canonizaciones: para
que veamos que Dios actúa hoy también entre
nosotros y crezcamos todos en esperanza.
Así se entiende bien que pueda ser canonizada
una adolescente. Antes era difícil porque no se
veía una continuidad en la heroicidad de la virtudes.
Hoy se ve la obra de Dios en un alma... y Dios no necesita
del tiempo para santificar.
Se puede recordar a aquel
que fue llamando jornaleros para cuidar de su viña;
los llamó a diferentes horas, y a todos les dio
el mismo salario. El mismo salario al que había
aguantado todo el peso del día y al que había
sido llamado cuando faltaba poco para terminar la jornada
(cfr. Mt 20 15-16).
Alexia fue de esos últimos jornaleros: pudo
trabajar poco tiempo, pero lo hizo con total entrega,
siempre atenta a las mociones del Señor. Ella podría
haber dicho como Samuel: Habla, Señor, que
tu sierva escucha (cfr.I Sam 10), y en cierta forma
su frase: Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras, expresa su deseo de ser obediente en todo momento
a la voluntad de Dios".
Designación del Portador
Tras estas palabras, el Postulador, dirigiéndose
al Sr. Cardenal-Arzobispo, pidió que se nombrase un Portador
que se ocupe de llevar a Roma las dos Copias del Proceso.
El Tribunal, tras deliberar, designó al Rvdo.
Dr. Don Benito Badrinas Amat, para que se encargue de hacer
llegar esos documentos a la Congregación para las
Causas de los Santos.
El Promotor de Justicia advirtió al Tribunal que no debían
entregarse las Copias al Portador sin que éste
prestase juramento de cumplir fielmente su cometido.
El
Dr. Badrinas Amat, acercándose a la mesa del Tribunal
y puesta su mano sobre los Evangelios juró cumplir el
encargo que le ha sido confiado y terminó diciendo: Que
Dios me asista y me ayuden estos Santos Evangelios.
Actos finales
Cumplido dicho requisito, el Sr. Cardenal-Arzobispo ordenó a la Notario que redactase el acta de todo lo realizado
en esta Sesión de Clausura. Finalmente, se recogieron
las firmas de todos los miembros del Tribunal con sus
sellos respectivos.
A continuación se colocaron los Originales y las
dos Copias en las cajas preparadas al efecto: una verde
conteniendo los documentos originales, y que se
hará llegar al Archivo Diocesano, donde se conservará
sin que nadie pueda abrirla si no es con licencia expresa
del Arzobispo de Madrid- y otra roja con las dos
Copias Auténticas- que será entregada al
Portador para que las haga llegar a Roma.
Cerradas y precintadas ambas cajas, son lacradas con sello
del Sr. Cardenal-Arzobispo, labor que llevan a cabo dos
de los hermanos de la Sierva de Dios: María José
y Francisco, bajo la supervisión del Sacerdote-Delegado,
mientras la comunidad de religiosas entonaba el Magnificat.
Palabras del Cardenal
El Cardenal, con los padres de la Sierva de Dios
Para finalizar el acto, el Sr. Cardenal-Arzobispo dirigió
unas palabras a los presentes, en las que destacó
la importancia de la Comunión de los Santos, y
cómo son la oración y el sacrificio de las
almas fieles los que apoya a la Jerarquía, hacen
eficaz el apostolado y son, en todo momento, como fuentes
de agua viva de las que se favorecen todos los miembros
del Cuerpo Místico de Cristo.
Comentó asimismo
que, mientras se desarrollaba el acto, él pensaba
lo próxima que estaba Alexia en el tiempo y evocaba
cómo había transcurrido para él aquél
año 1985 en que Alexia estaba sufriendo una durísima
enfermedad con paz, alegría y una entrega absoluta
a la Voluntad de Dios.
Manifestó que aquél había sido para
él un año duro y lleno de dificultades,
pero que había sentido el apoyo de Dios, añadiendo
que quizás quien me ayudaba a sobrellevar
aquellas contradicciones, sin yo saberlo, era aquella
niña que estaba sufriendo llena de paz porque unía
sus padecimientos a la Cruz de Cristo.
Concluyó sus palabras recordando que todos sepamos
ver el valor redentor del dolor, la riqueza que significa
para la Iglesia que un alma tan joven sepa ofrecer sus
padecimientos por amor de Dios, la conversión de
los pecadores y el bien de las almas.
"En esta sociedad
hedonista -dijo- es consolador pensar que quien como Alexia,
no hace del sufrimiento una tragedia, porque se apoya
en el amor de Cristo no dudando que de Él le viene
la fortaleza. Ellos son los que mantienen la perenne juventud
de la Iglesia, porque a los ojos de Dios lo fundamental
no es el grado de jerarquía o importancia que pueda
tener una persona, sino su fidelidad a la Voluntad de
Dios, porque eso es la santidad".
Invitó
a leer las biografías de otras muchas personas,
sobre todo jóvenes que, como Alexia, se encuentran
en proceso de beatificación, ya que su ejemplo
puede ayudarnos a llevar una vida plenamente cristiana.
Finalizado el discurso del Sr. Cardenal-Arzobispo, el
coro de religiosas y los asistentes entonaron, como himno
de despedida, la Salve Regina.
Agradecimientos
Agradecemos y encomendamos a la intercesión de
Alexia a todos los que estuvieron presentes en tan solemne
acto, entre los que se encontraban muchas de las personas
que testificaron en el Proceso.
De modo unánime
manifestaron que continuarían pidiendo al Señor
por la pronta beatificación de Alexia.
A todos ellos y a quienes, por razones de trabajo o lejanía,
no pudieron acudir queremos expresar nuestra gratitud
y cariño.
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